En un cálido marzo del 2018 se me antojó un viaje al mar Caribe, a conocer otras aguas que no fueran las del Océano Pacífico que tenemos en la costa de El Salvador. Junto a mi novio decidimos vacacionar en Cayos Cochinos en Honduras. Era nuestra primera vez en dicho país, así que preferimos ir con una agencia de tours que nos habían recomendado. De esta manera, dio inicio mi aventura en Cayos Cochinos sin saber todo lo que me iba a deparar dicho destino.

¿Cómo llegar a Cayos Cochinos?

Cayos Cochinos es un grupo de islas que están protegidas y que cuentan con el segundo arrecife de coral más grande del mundo. En extensión, éstas son mucho más pequeñas que Roatán o Utila.

La promoción del tour decía: “tres días y dos noches”; sin embargo, lo que no estaba explícito es que una de las noches y dos de los días los pasaríamos en el microbús en carretera, por lo que realmente solo era un día y una noche en el lugar de destino. Aún sabiendo que el trayecto sería pesado, decidimos vivir esta nueva experiencia. En definitiva, mi aventura en Cayos Cochinos estaba a punto de comenzar.

El día del viaje, partimos del punto de reunión en San Salvador a las 5 p.m., no tuvimos problemas en el cruce fronterizo y llegamos a La Ceiba alrededor de las 6 a.m. La Ceiba es un municipio en Honduras, es famoso por ser una vía de acceso a las famosas islas de Roatán, Utila y Cayos Cochinos. En este punto, tomamos una lancha que nos transportaría hacia nuestro destino, pues no estaba tan lejos como Roatán, destino para el que usualmente se toma un breve vuelo o un ferri. Antes de partir, nos presentaron a quien sería nuestro guía local, un hondureño que conocía muy bien este tipo de viajes.

Durante el camino hacia los cayos, todo marchaba con normalidad hasta que el motor de la lancha sufrió un desperfecto que no nos permitía ir a la velocidad normal. Teníamos previsto llegar a las 9:30 a.m., pero con este contratiempo llegamos con 30 a 45 minutos de retraso. No obstante, este inconveniente se volvió insignificante en cuanto empezamos a notar el agua de color turquesa y las islas con arena blanca a lo lejos.

Mi aventura en Cayos Cochinos comenzó con unas maravillosas vistas como las de la foto. Arena blanca y el mar turquesa.
Uno de los cayos en Cayos Cochinos. ©Angello Pro

Primer cayo, el inicio de mi aventura en Cayos Cochinos

Llegamos al primer cayo, era uno de los pequeños pero era el inicio de mi aventura en Cayos Cochinos. Pudimos bajar del bote, aunque solo permanecimos unos minutos en dicho lugar, pues nos informaron que estaban grabando un reality show en esos momentos. Sin embargo, todo era tan bello: nos rodeaba un mar de color brillante, palmeras adornaban el lugar y había conchas de caracolas reinas que muchos turistas se veían tentados a llevar a casa, pero estaba prohibido, pues estas contribuyen a mantener la hermosa tonalidad de la arena.

Nos trasladamos hacia la segunda isla, conocida como Cayo Menor, en la que se encuentra una estación científica. Esta era más grande que la primera y había muchos más turistas. Durante nuestra estancia nos llevaron al centro de información, en el que nos hicieron una presentación sobre la historia y la conservación de la fauna marina. Estuvimos alrededor de una hora en este precioso sitio y luego nos embarcamos nuevamente hacia la última isla de nuestro viaje.

Llegamos alrededor del mediodía al paradisíaco Cayo Chachahuate. Este lugar es una joya donde habita una pequeña y muy hospitalaria comunidad garífuna, personas muy alegres que se la pasan bailando, tocando instrumentos y cantando en su propio lenguaje. Nosotros decidimos probar sus platillos tradicionales para el almuerzo: pescado, arroz y plátano preparado con extractos de coco. No puedo decir que la comida fue sorprendente, tampoco sentí que me saciara, pero era más valiosa la experiencia. Esto costó alrededor de USD$10.00 por persona.

En este Cayo practiqué por primera vez snorkel, una aventura asombrosa y al mismo tiempo un poco escalofriante al apreciar la gran diversidad de corales y la profundidad del mar. Pasamos una tarde increíble, sintiendo que estábamos en el paraíso, conviviendo con los niños y las niñas de la comunidad. Poco a poco el cielo se iba tornando naranja y los turistas de diferentes nacionalidades empezaban a retirarse en sus lanchas, excepto nosotros y nuestro grupo del tour.

Niño garífuna en su barca. Una de las estampas que pudimos ver durante mi aventura en Cayos Cochinos.
Niño garífuna en su barca en Cayos Cochinos. ©Angello Pro

De vuelta a La Ceiba, un fin de fiesta inesperado

Nuestro bote debía llegar alrededor de las 3:30 p.m. para poder llevarnos nuevamente a La Ceiba y luego a nuestro hotel. Dieron aproximadamente las 5:00 p.m. y nuestro guía local nos comentó que probablemente el lanchero había olvidado llegar por nosotros y que estaba tratando de convencer a algún local que nos trasladara. Empezamos a preocuparnos mucho, pues la marea había subido, se avecinaba una tormenta y en el Cayo no había ningún lugar para alojarnos.

Finalmente, un lanchero decidió realizar el arriesgado viaje. Nos distribuyeron en dos lanchas, por mayor seguridad y nos colocamos nuestros chalecos salvavidas. A medida nos adentrábamos en el Océano Atlántico, las corrientes eran más violentas. No miento cuando digo que aquello parecía una de esas películas de terror en mar abierto en la que el barco no puede resistir la furia de las aguas. Todos los tripulantes íbamos sumamente nerviosos y rezando por nuestras vidas, sobre todo al ver que la tormenta cada vez estaba más cerca y al sentir que las olas nos levantaban y nos dejaban caer, como si jugaran con nuestros botes.

Sin duda, fue uno de los viajes en lancha más largos de mi vida. Cuando llegamos a la orilla, ya había oscurecido y caía la lluvia. Nunca me había sentido más feliz de tocar tierra en mi vida.

Aunque esta historia tomó un giro inesperado, la verdad es que volvería a Cayos Cochinos o a cualquier otra isla del Caribe. Presenciar tan bellos paisajes, sentir el mar y arena tan diferentes a los que encontramos en El Salvador, así como la vibra tan única del lugar es una experiencia que vale la pena vivir, eso sí, con una buena y responsable agencia de viajes y con toda la seguridad que sea necesaria.


Hasta aquí llegó mi aventura en Cayos Cochinos. Cuéntanos si tu tienes una vivencia similar en los comentarios y te contestaremos enseguida. Asimismo, si quieres conocer más sobre las joyas de Centroamérica, puedes segur leyendo nuestro post sobre los preparativos para un viaje a El Salvador. Si quieres seguir inspirándote, sigue con nuestra lista de 10 imprescindibles que visitar en El Salvador. Con esto terminamos y…

¡Hasta el próximo viaje!

4 Comentarios

  1. ¡Me encanta! Muchas gracias por darme la oportunidad de compartir esta aventura.

  2. Genial! hace rato tenia ganas de leer los artículos ganadores del Dream big, Write Up.
    Hermoso lugar que no tenía idea que existía. Saludos!

    • Estimada Raquel,

      Muchas gracias por tu comentario. Nosotros también estábamos ansiosos de que los artículos ganadores del programa vieran la luz.

      Un saludo


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